
¿Que no hizo Benítez “Redondo” en el béisbol...?
El Universal, sábado 20 de noviembre de 1965
Por Duilio DiGiácomo
Lo hizo todo, y bien, Fue un pelotero completo en toda la extensión de la palabra. Formidable bateador —casi nunca dejó de batear trescientos— y a ello unió un gran poder. Podía decidir un juego con un sencillo o igual lo hacía con un jonrón de cuatro cientos pies o con un sencillo dentro del cuadro. Y era que Benítez ““Redondo”” también imprimía gran velocidad a sus piernas. Como jardinero, aún se le considera el mejor que ha producido Venezuela en los últimos años, siendo el heredero de Marianito Bordón, que antes de la aparición de Benítez fue catalogado el "Ángel de los Bosques". “Redondo” fildeaba hacia cualquier lado, a la izquierda e a la derecha, o bien iba en marcha apresurada a las profundidades del campo para capturar al borde de la pared un batazo laberíntico. Pero Benítez “Redondo” fue grande entre los grandes buscando los batazos hacia adelante. No se recuerda quién pudiera levantar con mayor seguridad que ““Redondo”” aquellos batazos de cordón de zapato. Cuando le partía a la bola hacia adelante, ya los aficionados se ponían de pie en la seguridad de que el Gran jardinero criollo le llegaría. Pero allí no se detienen las facultades que como pelotero tuvo este inmortal del béisbol criollo. También tuvo un gran brazo y ha sido de esos jugadores que supieron resolver en el campo de juego.
Ese fue Héctor Benítez ““Redondo”” como pelotero y para hablar de lo grande que fue en el diamante, viene hoy a nuestras páginas como el personaje de "El Pasado en el Deporte", nuestra sección oreada en homenaje a los héroes deportivos ya alejados de las canchas, pero que de una u otra forma han contribuido al engrandecimiento de nuestro deporte.
Cuando Marianito Bordón estaba en las postrimerías de su carrera, hizo su aparición Benítez “Redondo”, y, cuando los dos grandes colosos del jardín central se encontraron en el terreno, vistiendo el mismo uniforme, Marianito le dijo a Héctor: "Para mí es un gran honor que tú seas el heredero del centerfield. Sé que lo cuidarás igual o mejor que yo".
“Redondo” nació el 1 de noviembre de 1918, lo que Indica que recién acaba de cumplir los 47 años, pero aún se conserva bien. No tiene ese exceso de grasa tan común en los atletas retirados, y a ello ha contribuido el hecho de ser entrenador de béisbol en la Escuela Militar. Nacido en la Parroquia Sucre, Benítez “Redondo” comenzó la práctica del béisbol desde niño. Jugó pelota infantil como centerfield y pitcher del Valdespino a la edad de doce años y en la misma categoría vistió el uniforme del Unión. Allá por el año 1935 pasó al Odelca del Béisbol Inter-Obrero, y con el mismo Unión pasó a jugar luego la pelota que ahora llamamos doble "A" pero no tenía clasificación en aquella época.
A LOS 20 AÑOS REPRESENTO A VENEZUELA EN LOS JUEGOS CENTRO AMERICANOS DE PANAMA
Ya el nombre de Benítez “Redondo” estaba figurando en forma destacada en el béisbol aficionado y fue así como recibió una oferta para jugar con aquel célebre "Vencedor" de Valencia el año de los Juegos Centroamericanos en Panamá y por primera vez Venezuela participó en las competencias de béisbol. Fue el equipo "Vencedor” el escogido para llevar nuestra representación, pero reforzado con algunos otros destacados peloteros entre los que figuró “Redondo”.
—A pesar de que aquélla era la primera vez que competíamos Internacionalmente —nos dice—tuvimos una gran figuración ante novenas como las de Cuba Puerto Rico. Con los cubanos perdimos en doce innings Puerto Rico nos venció cerrada-mente por dos carreras a una.
AL REGRESO DE PANAMA ENTRO A JUGAR EN LA CATEGORIA CON VENCEDOR
Cuando la delegación deportiva venezolana regresó de los juegos efectuados en Panamá. Benítez “Redondo” siguió defendiendo la camiseta del "Vencedor" de Valencia en primera categoría, en un campeonato donde figuraban el equipo de Valencia, el Valdés y el Premier.
— ¿Recuerdas tu debut…?
—Fue nada menos que contra Manuel García "Cocaína" y recuerdo que me metió tres ponchados.
Al año siguiente cambió de camiseta. Estuvo entonces con el Valdés, rechazando una oferta de 25 bolívares semanales que le había hecho el Magallanes. Finalizado aquel campeonato del año 39 ya entrado el 40, Venezuela preparaba su club para enviarlo a competir en la Serie Mundial Amateur a efectuarse en La Habana. “Redondo” formó parte de aquel equipo y también figuró en el club que un año después conquistó en la misma Cuba el primer campeonato mundial para nuestro país. Él fue de las grandes estrellas de la novena jugando como centerfield y en el juego decisivo frente a Cuba y Conrado Marrero, pegó dos bits y recibió una base por bolas en el primer inning que contribuyó a las tres carreras que entonces hizo nuestro equipo y que sirvieron para alcanzar la victoria.
—Ya todos mis compañeros que han sido entrevistados para "El Pasado en el Deporte" —nos dice Héctor— han hablado de una u otra forma de aquella maravillosa victoria del 41. Fue un gran triunfo y para mí en particular fue uno de los momentos más gratos que tuve en el béisbol. Allí no hubo un héroe en particular, aun cuando Canónico merece ese reconocimiento por lo bien que lanzó. Todos jugaron a ganar y todos fueron responsables del triunfo.
En 1942 regresó nuevamente a La Habana para otra serie mundial. Venezuela envió entonces una novena que en el papel se consideró superior a la que un año antes había obtenido el título, pero sin el entrenamiento adecuado y, por consiguiente, sin el acoplamiento que necesita todo equipo de béisbol. Al regreso de su primera serie mundial en La Habana, Benítez “Redondo” pasó a formar filas en El Venezuela de Juan Antonio Yánez, en un béisbol considerado entonces de primera categoría. Había bateado sobre los trescientos puntos en las dos series de Cuba, y también lo hizo aquí los años 41 y 42 con El Venezuela. Ya para los finales del año 1942, entró en aquel célebre Cervecería de Caracas, que reunió en sus filas a casi todos los campeones del 41, permaneciendo en ese conjunto hasta 1946, cuando entonces fue declarado en Venezuela profesional.
A partir de aquel año 46, comienza —por así decirlo— la carrera profesional de este virtuoso del campo central. Carrera que concluyó la temporada de 1956-57 cuando vistió la camiseta del Pampero retirándose del diamante tras haber bateado su último año para una astronómica marca de 345, que fue el mejor promedio que obtuvo en los campeonatos profesionales jugados en Caracas.
“Redondo” estuvo ininterrumpidamente con Cervecería hasta la temporada del 50-51, que fue el año que el club perdió su puro criollismo y comenzó a traer sus primeros jugadores extranjeros. Pasó luego al Venezuela dejando una marca de 327 primer año y de 250 en su segunda campaña con esa novena. Para el 53-54 salió con los navegantes del Magallanes, pero para el mes de diciembre fue adquirido nuevamente por el Cervecería y concluyó con 309 de promedio. Volvió nuevamente al Venezuela al año siguiente y sus dos últimas empañas las libró con el Pampero.
SUS TRES JONRONES EN UN JUEGO EN MARACAIBO Y SU PROMEDIO DE 415
Pero la historia deportiva de Benítez “Redondo” no se concreta únicamente al béisbol capitalino. En Maracaibo jugó para el Gavilanes el año 1939 y posteriormente con el Pastora, teniendo una de sus mejores temporadas en el profesional en la campaña del 49-50 cuando ganó el liderato de bateo con el altísimo promedio de 415, siendo uno de los averajes más altos logrados por pelotero alguno en los profesionales venezolanos.
Pero no solamente “Redondo” bateó para 415 aquel año, sino que cumplió la hazaña de batear por primera vez en Venezuela tres jonrones en un solo juego, marca que años después derribó el norteamericano Russel Rac, del mismo Pastora, al disparar cuatro. Pero aquellos tres cuadrangulares en un partido, sigue siendo un record para Benítez entre los peloteros criollos.
— ¿Cómo es la historia de esos tres jonrones?
—Ese día fue perfecto para mí, pues conecté cinco hits en cinco turnos. Lanzaba el norteamericano Raymond Brown. En el primer turno le conecté un sencillo a la derecha, luego le despaché el primer jonrón por el left, la volví a sacar por el centro, en mi cuarto turno la pegué de aire en la pared a escasos centímetros para qué la bola se fuera del parque y en la última aparición en el bonete la boté por la derecha. Por poquito y no fueron cuatro cuadrangulares.
ACAPARO VARIOS TITULOS EN LA 7ª SERIE MUNDIAL
Otros de los muchos grandes momentos que tuvo este formidable jugador venezolano, ocurrió con motivo de la séptima serie mundial de béisbol amateur jugada aquí en Caracas. “Redondo” fue el líder de los bateadores con promedio de 520, y encima de eso fue el mejor empujador, líder anotador y el mejor jardinero de la competencia, perdiendo el liderato de las estafada., por un robo más que consumó Luis Romero Petit.
En esa serie, aún quedan grabadas en la mente de los aficionados aquellas grandes atrapadas efectuadas por él frente a la novena de México. “Redondo” fue el héroe aquella tarde con tres engarces de feria que pusieron al público de pie agitando pañuelos blancos en las manos.
SU CELEBRE JONRON DE 480 PIES EN EL ESTADIO NACIONAL
El año 1943 se efectuó en Caracas una serie Internacional entre el Cervecería Caracas y un seleccionado de República Dominicana. La competencia, ganada por el club del patio, tuvo por escenario el Estadio Nacional de El Paraíso.
En uno de esos partidos. Benítez “Redondo” pegó el que él considera el jonrón más largo de su carrera. Fue un trancazo enorme que pasó por encima de la altísima tribuna que está situada al lado derecho del parque y que fue a dar muchísimo más allá de la calle que ahora pasa por detrás del estadio. —El balazo fue contra el dominicano Fayón Pérez —recuerda Benítez— y los entendidos de la época, y así salió en el "Mundo Deportivo", afirmaron que recorrió aproximadamente 480 pies.
Este coloso del diamante tuvo participación, asimismo, en numerosas series del Caribe efectuadas en La Habana, Puerto Rico y Panamá. Jugó con el equipo Escogido de República Dominicana y con el "Hit" de Colombia en calidad de refuerzo.
169 EMPUJADAS Y PROMEDIO DE POR VIDA DE 299 PUNTOS
En el último libro de records del béisbol profesional venezolano, Benítez, “Redondo” aparece entre los primeros cinco mejores en cada departamento. Es de los líderes en hits conectados hasta entonces, en jonrones, en carreras empujadas con 169, en bases robadas con 39 y en averaje ofensivo con 299. Durante la temporada de 1949-50, cuando defendía la camiseta del Cervecería, fue declarado el "Pelotero Profesional del Año" por el Círculo de Periodistas Deportivos, tras haber bateado para 316 con 25 carreras remolcadas, cuatro jonrones, diez tubeyes y 30 carreras anotadas.
Benítez “Redondo”, el "Guardián de los Bosques", es ahora entrenador de béisbol en la Escuela Militar. Está casado con Miriam de Benítez, y tiene dos hijos de su matrimonio: Evelyn, de nueve años de edad, y Héctor de 4 años, que son ahora el mayor orgullo del padre.